El espacio era reducido, pero no importaba. El lugar tampoco era lo más adecuado, pero nadie les podía ver. El deseo había estado reprimido demasiado tiempo y eso era lo único que importaba. Se abrazaron, se besaron, comenzaron a recorrer cada uno el cuerpo del otro con sus manos, con la mirada, desatando el deseo y poco a poco se fue formando un torbellino de pasión que nada podía detener. Poco a poco la ropa fue sobrando ... el comenzó a acariciar sus hermosos pechos, a besarlos, mientras ella se estremecía pidiendo más colocándose encima suya abrazándole fuerte, quería hacerle suyo, quería que él la hiciera suya. Aún les separaba una fina capa de ropa, que él no tardó en hacer desaparecer, mientras ella se tumbaba y él comenzaba a recorrer su entrepierna a besos y con la lengua. Ya no había vuelta atrás. A él le encataba su sabor más íntimo y disfrutaba enormemente viéndola gozar y eso le volvía loco, no podía parar de besarla entre sus piernas, mientras ella no paraba de gemir hasta llegar al orgasmo. Entonces él paró para darle más y ella se incorporó para poder besarle a él también donde más le gustaba. Una vez estuvo preparado, la tumbó y se fundió con ella, siendo solo uno, una vez más, habían estado esperando ese momento demasiado tiempo y él comenzó a sentir un placer enorme, demasiado ... pero quería calmarse, quería esperarla, quería llegar al cénit de la pasión con ella ... ambos comenzaron a respirar hondo ... cada vez más fuerte, besándose, agarrando cada uno el trasero del otro con frenesí, estaban los dos completamente fundidos ... entones la respiración comenzó a transformarse en gemidos, cada vez más intensos ... todo desapareció a su alrededor y el ser en el que se habían convertido estalló de placer, con un escalofrío que hizo que cada gota de sudor les supiera a gloria. Se besaron, se abrazaron ... habían consumado su amor una vez más y eso les hacía ser los más felices del mundo. Eso era lo único que importaba.
Te quiero.
Wednesday, December 30, 2009
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